viernes, 9 de marzo de 2012

Una gran noticia.

Hace unos días recibí un e-mail un poco extraño. Procedía de una tal Rosario y venía sin asunto. Generalmente ese tipo de e-mails de personas desconocidas los borro automáticamente... pero en este caso no sé por qué tenía curiosidad por saber qué era, así que lo abrí. Y de repente me encuentro con que esta señora se comunica conmigo para decirme que tengo que ponerme en contacto con ella lo más rápido posible en un número de teléfono que ella me daba, ya que quería hablar conmigo sobre una oferta de empleo bastante apetecible. Me quedé parada, porque hace bastante tiempo que no envío currículums para trabajar de lo que he estudiado, así que no sabía cómo había podido localizarme esa mujer.
Durante tres cuartos de hora me harté de llamar a ese número y nadie me contestó, así que desistí y pensé que sería mejor llamar al día siguiente por la mañana... Pero una hora después de eso me sonó el móvil y la persona que me llamaba era esa mujer, para contarme un poco más de lo que ya me había dicho en el e-mail. Me dijo que tenía que presentarme en su lugar de trabajo lo más pronto posible (a poder ser, el día siguiente) con una serie de papeles y que allí me harían una entrevista. Me estuvo hablando del salario y de varias cosas más, y quedamos en vernos al día siguiente.
Me presenté en aquel lugar, le di a aquella mujer los papeles que me pedía y acto seguido me mandó ir a otro edificio para que me hicieran la entrevista. En ese momento ya empecé a ponerme nerviosa... como en casi todas las entrevistas de trabajo a las que he ido. Llegué allí, pregunté por la mujer que tenía que hacerme la entrevista, me senté en una sala de espera y a los diez minutos me llamaron.
Me pidió varios papeles, estuvimos comentando varias cosas de mi curriculum y luego se puso a hablar conmigo sobre el puesto de trabajo. Me comentó horarios, salario, lugares donde trabajaría... Vamos, que me lo dijo todo. Y después me dijo: "Esto es todo lo que yo sé. ¿Tú qué sabes sobre esto?". Y yo le dije que no tenía demasiada idea... porque había sido todo muy rápido y la verdad es que ni siquiera sabía cómo habían contactado conmigo. Le dije: "Yo solo sé que tenía que traer aquí estos papeles y que venía a una entrevista...". Ella se río y me contestó: "No vienes a ninguna entrevista. El puesto de trabajo ya es tuyo. Ahora que sabes un poco de qué va solo tienes que decidir si te interesa o si no te interesa". Imaginad mi cara... ¡era un poema! Después de llevar quince meses en el paro resulta que de repente me dan un trabajo, así, de repente, ¡sin hacer nada!
Estuve hablando un poco más con aquella chica y quedamos en citarnos el lunes que viene para seguir con más papeles, saber qué día firmo mi contrato, qué día empiezo a trabajar y demás.
Salí de aquella sala y solté toda mi tensión y mis nervios en forma de lágrimas. Vamos, que me puse a llorar de alegría como una loca. Mi hermana se quedó mirándome, preguntándome qué pasaba, y entre sollozos conseguí decirle que me habían cogido. Así que se puso contentísima... Llamé a mi madre llorando, se puso a gritar de alegría y casi acaba llorando ella también... Y después, cómo no, llamé a mi mejor amiga (ya que me la había encontrado con ella de casualidad en la calle un par de horas antes y le había comentado a dónde iba) y cuando le di la noticia se puso a saltar en medio de la Universidad. ¡Menudo show! La verdad es que me hubiera gustado verla... jajaja.

Y esto es todo... Estoy muy contenta por esta gran noticia. Creo que es una oportunidad tremendamente maravillosa, en un lugar genial (bueno, mejor dicho... en muchos lugares geniales) y tengo muchísimas ganas de empezar.
Ya iré contando por aquí qué tal resulta esta experiencia.

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