A lo largo de nuestra vida en numerosas ocasiones el pasado siempre vuelve al presente.
Hay recuerdos, historias o momentos del pasado que recordamos de vez en cuando en algún momento determinado.
Está genial recordar cosas como lo bien que nos lo pasábamos cuando íbamos al colegio o al instituto, aquellos cumpleaños de cuando éramos pequeños, ciertas frases o anécdotas que nos han marcado y que nos hacen gracia... Pero lo que ya no está tan bien es que la mierda del pasado vuelva al presente para dar por culo otra vez.
Si hablo de esto hoy aquí es porque me está pasando... y no me hace gracia. Hay ciertas cosas que me cansan mucho y esta es una de ellas. Si tienes tu familia y tu vida, déjame en paz a mi y sigue adelante con lo que tienes. Centra de una puta vez, deja el pasado a un lado y vive tu presente, que es lo que tienes que hacer. Dar por culo a medida que pasan los años no es nada recomendable.
Los años pasan, las personas cambian, todo evoluciona y hay cosas que hay que dejar atrás para siempre... y no andar revolviendo historias años después.
Pero bueno... dejando eso a un lado, sigo teniendo cosas y personas maravillosas en mi vida, así que lo demás no me afecta tanto como podía afectarme hace años. Estoy feliz con mi trabajo, con mi familia, con mis amigas... estoy feliz con las personas que quiero y que me quieren, y eso es lo que importa, ¿no?
Soy feliz paseando por la calle al salir de trabajar mientras escucho música que me gusta. Soy feliz cuando voy de viaje al trabajo o a casa en el autobús y pienso en un montón de cosas maravillosas. Soy feliz cuando veo a una persona con la que hace meses que no quedo y nos ponemos a recordar anécdotas e historias geniales. Soy feliz cuando una persona me dice lo orgullosa que está de mi y lo bien que hago las cosas. SOY FELIZ, sin más... :)
domingo, 27 de mayo de 2012
sábado, 19 de mayo de 2012
Sé a quién quiero a mi lado.
Me estoy empezando a hartar de muchas tonterías. Nunca me han ido las historias de super amiguismo, NUNCA, y no me van a empezar a ir ahora, lo siento mucho. Qué coño... no lo siento en absoluto, pero vamos... era una expresión sin más.
Para mi un compañero de clase es eso, compañero de clase. Un compañero de trabajo es eso, compañero de trabajo. Un vecino es eso, un vecino. Tengo muy claro quiénes son mis amigos de verdad (bueno, en mi caso amigas) y eso no lo va a cambiar nadie. Quien lo entienda, genial; y quien no lo entienda, que le jodan, así de fácil y de claro.
Me la suda tremendamente escuchar comentarios del tipo "qué antisocial eres, ¿no?". Repito: ME LA SUDA. Sé a quién quiero tener a mi lado, y esas personas son mi familia y mis dos amigas de toda la vida. A esas personas se les suman varias más que por desgracia no son de mi tierra y por tanto no puedo verlas tanto como quisiera, pero también me importan. No hace falta dar nombres porque ellas saben claramente quiénes son. Sé con quién quiero relacionarme y con quién no. Y también sé con quién me relaciono por puro interés, cosa que seguiré haciendo todas las veces que me apetezca. Y a quien le parezca bien, pues bien; y a quien le parezca mal, que se lo tome en dos veces. Así de claro.
Las personas que forman parte de mi vida las elijo YO, no las elige nadie por mi. Siempre he tenido muy claro quién me importa y quién no. Siempre he tenido claro con qué personas podría tener una buena amistad, un trato cordial o estar de colegueo.
Y como lo tengo todo tan claro, va a seguir siendo así.
Para mi un compañero de clase es eso, compañero de clase. Un compañero de trabajo es eso, compañero de trabajo. Un vecino es eso, un vecino. Tengo muy claro quiénes son mis amigos de verdad (bueno, en mi caso amigas) y eso no lo va a cambiar nadie. Quien lo entienda, genial; y quien no lo entienda, que le jodan, así de fácil y de claro.
Me la suda tremendamente escuchar comentarios del tipo "qué antisocial eres, ¿no?". Repito: ME LA SUDA. Sé a quién quiero tener a mi lado, y esas personas son mi familia y mis dos amigas de toda la vida. A esas personas se les suman varias más que por desgracia no son de mi tierra y por tanto no puedo verlas tanto como quisiera, pero también me importan. No hace falta dar nombres porque ellas saben claramente quiénes son. Sé con quién quiero relacionarme y con quién no. Y también sé con quién me relaciono por puro interés, cosa que seguiré haciendo todas las veces que me apetezca. Y a quien le parezca bien, pues bien; y a quien le parezca mal, que se lo tome en dos veces. Así de claro.
Las personas que forman parte de mi vida las elijo YO, no las elige nadie por mi. Siempre he tenido muy claro quién me importa y quién no. Siempre he tenido claro con qué personas podría tener una buena amistad, un trato cordial o estar de colegueo.
Y como lo tengo todo tan claro, va a seguir siendo así.
lunes, 14 de mayo de 2012
¿Qué más se puede pedir?
Estoy tan contenta con la vida que tengo desde hace un par de meses que ya no sé qué escribir aquí cuando creo una entrada nueva. Básicamente porque este blog lo había hecho para contar mis "cicatrices incurables" y ahora no existen. Y no pienso crear otro blog con un nombre diferente para contar mi vida allí, lo siento... si me apetece escribir seguiré haciéndolo aquí y sino dejaré de hacerlo. Según sople el viento, vaya.
¡Qué bien se siente una persona cuando está bien de verdad! Lo llevo comprobando ya un par de semanas y es maravilloso. Por fin estoy trabajando en un lugar que me gusta, haciendo algo que me encanta y rodeada de gente con la que me llevo bien. ¿Qué más se puede pedir? Siempre he dicho que estar bien en tu trabajo es algo totalmente necesario. He estado mal en ocasiones en otros trabajos y os aseguro que es un horror. Es un horror estar presionada, es un horror que te griten constantemente, es un horror terminar cada día llorando por el agobio que tienes encima... todo eso es horrible y nadie merece pasar por ello. Por eso a día de hoy me alegro de poder estar en mi trabajo con una sonrisa, riéndome, pasándomelo bien, sin gritos, sin discusiones, sin presión...
Hoy esta entrada es corta, pero sinceramente no tengo mucho más que decir. Tengo una familia maravillosa, unas amigas fantásticas, unas compañeras de trabajo con las que me llevo genial... ¡no puedo estar más contenta! :)
¡Qué bien se siente una persona cuando está bien de verdad! Lo llevo comprobando ya un par de semanas y es maravilloso. Por fin estoy trabajando en un lugar que me gusta, haciendo algo que me encanta y rodeada de gente con la que me llevo bien. ¿Qué más se puede pedir? Siempre he dicho que estar bien en tu trabajo es algo totalmente necesario. He estado mal en ocasiones en otros trabajos y os aseguro que es un horror. Es un horror estar presionada, es un horror que te griten constantemente, es un horror terminar cada día llorando por el agobio que tienes encima... todo eso es horrible y nadie merece pasar por ello. Por eso a día de hoy me alegro de poder estar en mi trabajo con una sonrisa, riéndome, pasándomelo bien, sin gritos, sin discusiones, sin presión...
Hoy esta entrada es corta, pero sinceramente no tengo mucho más que decir. Tengo una familia maravillosa, unas amigas fantásticas, unas compañeras de trabajo con las que me llevo genial... ¡no puedo estar más contenta! :)
domingo, 6 de mayo de 2012
Necesidad de escribir.
Hoy siento la necesidad de escribir aquí por varios motivos. El primero de ellos es una de esas cicatrices incurables de mi vida, uno de esos motivos que me llevó a comenzar este blog hace unos meses.
En alguna entrada de este blog he hablado sobre ÉL, esa persona que no quiero nombrar, pero que cualquiera que me conozca bien y lea algunas palabras clave sabrá claramente quién es.
Ayer, sábado, fui a tatuarme. Y cuando ya llevaba más de media hora en la camilla, mi tatuadora le nombró a ÉL. Resulta que había ido a tatuarse un rato antes que yo. El mismo día. Un par de horas antes. Y en cuanto escuché su nombre mi cara cambió... y me costaba hablar. Solo hablé para hacer un par de comentarios sobre lo que mi tatuadora me estaba contando, y sin más me callé... Estaba totalmente alucinada. Me parecía increible que una hora antes él hubiera estado en la misma camilla en la que estaba yo. Bueno, en realidad lo que más me descolocaba era el hecho pensar que podríamos habernos cruzado...
La verdad es que me alegro de que no nos hubiéramos cruzado, porque sé que si eso hubiera pasado yo me habría puesto nerviosa y la situación probablemente sería bastante incómoda. Hace como dos años que no nos vemos, y encontrarnos así de repente sé que hubiera sido bastante chocante para los dos. Pero esa posibilidad estaba ahí y reconozco que le he dado varias vueltas a esta historia desde ayer...
Como bien decía al principio de esta entrada, tenía varios motivos por los que escribir aquí hoy. El primero ya lo he contado en el párrafo anterior, y el segundo voy a comentarlo a continuación.
Hoy es seis de mayo. Seis de mayo. Escribir esta fecha hace que mis ojos se humedezcan. Nuestro cerebro relaciona fechas con sucesos, claro está... y eso es lo que pasa hoy. Hace seis años, tal día como hoy, sucedió algo muy doloroso para mucha gente. No quiero explicarlo aquí, no quiero ponerme a llorar mientras escribo, solamente quiero decir que lo tengo presente. Puede que un tres de abril, un quince de julio o un veinte de noviembre sean días sin más... pero un seis de mayo no lo es.
Y lo último que quiero decir hoy es que cada día que pasa tengo más claro que el mundo es un pañuelo. Nunca sabes con quién puedes encontrarte ni en qué momento... Así que lo mejor es intentar evitar malos rollos con la gente, porque nunca sabes lo que podrá pasar en un futuro. Esto lo digo claramente por algo en concreto, pero una vez más no voy a dar aquí más explicaciones de las debidas, eso me lo guardo para mí. Simplemente lo dejo aquí como consejo.
Prometo escribir de nuevo aquí y que sea pronto... ¡lo prometo!
En alguna entrada de este blog he hablado sobre ÉL, esa persona que no quiero nombrar, pero que cualquiera que me conozca bien y lea algunas palabras clave sabrá claramente quién es.
Ayer, sábado, fui a tatuarme. Y cuando ya llevaba más de media hora en la camilla, mi tatuadora le nombró a ÉL. Resulta que había ido a tatuarse un rato antes que yo. El mismo día. Un par de horas antes. Y en cuanto escuché su nombre mi cara cambió... y me costaba hablar. Solo hablé para hacer un par de comentarios sobre lo que mi tatuadora me estaba contando, y sin más me callé... Estaba totalmente alucinada. Me parecía increible que una hora antes él hubiera estado en la misma camilla en la que estaba yo. Bueno, en realidad lo que más me descolocaba era el hecho pensar que podríamos habernos cruzado...
La verdad es que me alegro de que no nos hubiéramos cruzado, porque sé que si eso hubiera pasado yo me habría puesto nerviosa y la situación probablemente sería bastante incómoda. Hace como dos años que no nos vemos, y encontrarnos así de repente sé que hubiera sido bastante chocante para los dos. Pero esa posibilidad estaba ahí y reconozco que le he dado varias vueltas a esta historia desde ayer...
Como bien decía al principio de esta entrada, tenía varios motivos por los que escribir aquí hoy. El primero ya lo he contado en el párrafo anterior, y el segundo voy a comentarlo a continuación.
Hoy es seis de mayo. Seis de mayo. Escribir esta fecha hace que mis ojos se humedezcan. Nuestro cerebro relaciona fechas con sucesos, claro está... y eso es lo que pasa hoy. Hace seis años, tal día como hoy, sucedió algo muy doloroso para mucha gente. No quiero explicarlo aquí, no quiero ponerme a llorar mientras escribo, solamente quiero decir que lo tengo presente. Puede que un tres de abril, un quince de julio o un veinte de noviembre sean días sin más... pero un seis de mayo no lo es.
Y lo último que quiero decir hoy es que cada día que pasa tengo más claro que el mundo es un pañuelo. Nunca sabes con quién puedes encontrarte ni en qué momento... Así que lo mejor es intentar evitar malos rollos con la gente, porque nunca sabes lo que podrá pasar en un futuro. Esto lo digo claramente por algo en concreto, pero una vez más no voy a dar aquí más explicaciones de las debidas, eso me lo guardo para mí. Simplemente lo dejo aquí como consejo.
Prometo escribir de nuevo aquí y que sea pronto... ¡lo prometo!
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