domingo, 25 de diciembre de 2011

Por más que lo intento, no consigo entenderlo.

Tengo tantas cosas en mi cabeza que en realidad no sé muy bien cómo empezar a escribir aquí. Podría decir que ahora mismo me duele el estómago o que no me gusta nada la Navidad, pero... ¿qué narices importa eso? Aquí lo que importan son las cicatrices incurables.

Pienso que a las mujeres muchas cicatrices incurables nos las provocan los hombres, y a los hombres muchas cicatrices incurables se las provocamos las mujeres. Y un hombre a otro hombre, también. Al igual que una mujer a otra mujer... Vamos, que todos nos hacemos heridas los unos a los otros... y esas heridas muchas veces dejan cicatrices.

Para mí las cicatrices que más duelen son las que han sido provocadas por el amor o la amistad. Un problema con una persona que quieres siempre te va a provocar más daño que un problema con una persona a la que no aprecias, eso está claro... Y a mi, desgraciadamente, me afectan demasiado las cosas. Sobretodo las cosas malas. Por eso pienso que tengo demasiadas cicatrices que tienen que curarse... porque creo que no es bueno que con el paso de los días, las semanas, los meses y los años esas cicatrices sigan ahí presentes.

La cuestión es que por mi forma de ser o por lo que sea, no lo consigo.
Hace dos meses me sucedió algo totalmente inesperado... y me afectó de tal forma, que a día de hoy sigo dándole vueltas constantemente. Me acuerdo de la historia, me rallo, me embajono, le doy mil vueltas y por más que lo intento no consigo entenderlo. Pero no soy yo sola la que no encuentra una explicación, sino que mi mejor amiga tampoco lo entiende. Así que no es que yo no entienda las cosas... es que esto, concretamente, es complicado de entender.

Me gustaría seguir escribiendo, pero realmente no sé bien qué decir. Hacía ya unos años que no me ponía a escribir algo en serio y me cuesta... Así que hoy lo dejo aquí.

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