domingo, 6 de mayo de 2012

Necesidad de escribir.

Hoy siento la necesidad de escribir aquí por varios motivos. El primero de ellos es una de esas cicatrices incurables de mi vida, uno de esos motivos que me llevó a comenzar este blog hace unos meses.
En alguna entrada de este blog he hablado sobre ÉL, esa persona que no quiero nombrar, pero que cualquiera que me conozca bien y lea algunas palabras clave sabrá claramente quién es.
Ayer, sábado, fui a tatuarme. Y cuando ya llevaba más de media hora en la camilla, mi tatuadora le nombró a ÉL. Resulta que había ido a tatuarse un rato antes que yo. El mismo día. Un par de horas antes. Y en cuanto escuché su nombre mi cara cambió... y me costaba hablar. Solo hablé para hacer un par de comentarios sobre lo que mi tatuadora me estaba contando, y sin más me callé... Estaba totalmente alucinada. Me parecía increible que una hora antes él hubiera estado en la misma camilla en la que estaba yo. Bueno, en realidad lo que más me descolocaba era el hecho pensar que podríamos habernos cruzado...
La verdad es que me alegro de que no nos hubiéramos cruzado, porque sé que si eso hubiera pasado yo me habría puesto nerviosa y la situación probablemente sería bastante incómoda. Hace como dos años que no nos vemos, y encontrarnos así de repente sé que hubiera sido bastante chocante para los dos. Pero esa posibilidad estaba ahí y reconozco que le he dado varias vueltas a esta historia desde ayer...

Como bien decía al principio de esta entrada, tenía varios motivos por los que escribir aquí hoy. El primero ya lo he contado en el párrafo anterior, y el segundo voy a comentarlo a continuación.
Hoy es seis de mayo. Seis de mayo. Escribir esta fecha hace que mis ojos se humedezcan. Nuestro cerebro relaciona fechas con sucesos, claro está... y eso es lo que pasa hoy. Hace seis años, tal día como hoy, sucedió algo muy doloroso para mucha gente. No quiero explicarlo aquí, no quiero ponerme a llorar mientras escribo, solamente quiero decir que lo tengo presente. Puede que un tres de abril, un quince de julio o un veinte de noviembre sean días sin más... pero un seis de mayo no lo es.

Y lo último que quiero decir hoy es que cada día que pasa tengo más claro que el mundo es un pañuelo. Nunca sabes con quién puedes encontrarte ni en qué momento... Así que lo mejor es intentar evitar malos rollos con la gente, porque nunca sabes lo que podrá pasar en un futuro. Esto lo digo claramente por algo en concreto, pero una vez más no voy a dar aquí más explicaciones de las debidas, eso me lo guardo para mí. Simplemente lo dejo aquí como consejo.

Prometo escribir de nuevo aquí y que sea pronto... ¡lo prometo!




























No hay comentarios:

Publicar un comentario