Estar en un centro comercial, que suene una canción de Evanescence, que en mi cara se dibuje una sonrisa y que me ponga a cantar mientras paseo... es una de esas pequeñas cosas que me hace estar feliz. Qué buen momento :)
Llevo unos días estando tan ajetreada que ya no sé en qué día vivo. Bueno... realmente casi nunca sé en qué día vivo. Siempre tengo que preguntárselo a alguien, porque me da igual que sea lunes, jueves o sábado... casi nunca me entero del día en el que vivo. Para eso soy un auténtico desastre.
La verdad es que me gusta muchísimo estar tan ocupada estos días, porque así no tengo tiempo para pensar en esas cicatrices incurables que me hacen daño, en esas personas que me trastornan o en esos detalles dolorosos que están siempre en mi mente. Y eso es de agradecer... que mi mente necesitaba ya un descanso de toda esa mierda.
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